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Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. Michael Cartmill, Dickinson State University
Piense antes de actuar porque los cambios dentro de una manada de vacas son difíciles de deshacer.
En el negocio de ganado bovino en la Pradera norteña, los finales de la primavera y el verano son divertidos. Sin importar qué tipo de operación de carne de res, el cambio a un clima más cálido se aprecia. A pesar de dónde se encuentra un productor, la primavera y el verano por lo general significan el parto bovino seguido por la cría.
Para el Centro de Investigación por Extensión en Dickinson (DREC), la temporada de parto bovino de la primera ha estado bien. La lluvia es buena, pero no excesiva, lo cual es bueno para el pasto y las cosechas de temporada fresca pendientes. Como de costumbre, las cosechas de temporada cálida dependen del azar ahora, pero veremos.
La organización de las vacas se ha concluido y los toros han sido asignados a sus grupos de vacas respectivos. Los negocios no seguían la norma en el Centro este año. De hecho, uno podría decir que manejar en caminos llenos de baches en una camioneta vieja sin amortiguadores podría describir bien el proceso. El Centro hizo un cambio fundamental al establecer una manada más pequeña de vacas.
El Centro lentamente ha cambiado de mantener un grupo de vacas que se asignan a varios proyectos de investigación para el verano a dos grupos distintos de vacas que se criarán para mantener pesos distintos.
El grupo más grande de vacas (manada A) tuvo un promedio de 1,406 libras al organizar los animales para mandarlos al pastizal de primavera, y el grupo más pequeño de vacas (manada B) tuvo un promedio de 999 libras. Para la discusión, digamos que las vacas tuvieron un promedio de 1,400 y 1,000 libras. En términos de vaquillas con su primer becerro, los reemplazantes futuros para la manada A tuvieron un promedio de 1,071 libras, mientras las vaquillas con su primer becerro para la manada B tuvieron un promedio de 849 libras.
Al haberse terminado la organización, el dolor de separar las vacas y establecer las dos manadas no es evidente al ver las cifras. Cambiar la composición básica de una manada de vacas es un proceso muy lento. El Centro ha pasado varios años evaluando los novillos equivalentes dentro de la manada B (vacas más pequeñas) para asegurar que los becerros son vendibles y que competirán en el mercado. Sí lo hacen.
Al haber establecido el valor preliminar de los novillos, la jornada larga de evaluar las vaquillas y vacas maternas subsiguientes todavía va en marcha. Sin embargo, se ha hecho el paso. La manada A es más típica del ganado de la Pradera norteña. La manada B se denominaría, por la mayoría de los productores que observan de otras partes y hacen comentarios, el ganado más pequeño. La pregunta obvia de la mayoría de los productores, una vez que se hayan dado cuenta y hayan aceptado el cambio, es “¿Cómo lo hicieron?”
Ésa no es una pregunta sencilla. Tal vez una idea errónea común dentro de la industria es que uno puede reducir la manada fácilmente. Eso es verdadero si uno no quiere tener presente que el ganado necesita producir carne roja. Al haber pasado algún tiempo en las neveras de los mataderos, ganado graso con poca carne sí existen. Si los productores ponen énfasis en reducir la manada de vacas, necesitan asegurarse de que produzcan becerros que crecerán a ser ganado magro con carne roja abundante y no ganado graso con poca carne.
Hay fuentes de la genética que reducirán el ganado y cumplirán el objetivo logrado de producir carne roja mientras la manada está en corrales de forraje o comiendo pasto. En el DREC, la reducción inicial incluyó el uso de la genética de los Lowline para producir una vaca híbrida Lowline dentro de la manada A. La razón que el proceso demora tanto es que sólo las vaquillas reemplazantes se criaron Lowline y estas vaquillas se guardaban para establecer la manada B.
Se redujo la manada A en números porque la manada ya no sirve como reserva para todas las necesidades del ganado en el Centro. En la organización de la primavera, la manada A consistía en 109 vacas maduras y 19 vaquillas con su primer becerro. Un grupo adicional de 24 parejas de vacas-becerros se guardaron para la venta en junio. Estas vacas tuvieron un promedio de 1,515 libras.
Ya comienza lo enredado porque el Centro necesita encontrar los toros apropiados para juntarlos con las vacas. No obstante, esperaré hablar de eso hasta la próxima semana.
Por ahora, sencillamente es hora de apoyarse contra la cerca y mirar a las 24 parejas de vacas-becerros. Caramba, se ven bien, y esos becerros a su lado son gigantes.
Como siempre, lo esencial es de pensar antes de actuar porque los cambios dentro de una mandad de vacas son difíciles de deshacer.
Qué encuentre usted todas sus caravanas.
Sus comentarios siempre son bienvenidos en www.BeefTalk.com. Para más información, póngase en contacto con el North Dakota Beef Cattle Improvement Association( la Asociación de Mejoramiento de la Carne de Res de North Dakota 1133 State Avenue, Dickinson, ND 58601 o vaya a www.CHAPS2000.com en la Red Internet.
Fuente: Kris Ringwall, (701) 483-2348, ext 103, kringwal@ndsuext.nodak.edu
Redactor: Rich Mattern, (701) 231-6136, richard.mattern@ndsu.edu