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Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. Michael Cartmill, Dickinson State University
Lo que describe Franklin no es tan diferente que el estado de salud animal y nuestra reacción a situaciones desesperadas.
El axioma de Benjamin Franklin que “una onza de prevención vale una libra de remedio” sigue tan verdadero hoy en día como lo fue cuando Franklin acuñó la cita. Aunque muchos usan la cita al referirse a la salud, en realidad Franklin se refería a la seguridad contra incendios.
Franklin lo escribió (cortesía de ushistory.org) bajo un nombre falso. Él dijo, “En primer lugar, ya que una onza de prevención vale una libra de remedio, les aconsejaría a que se cuiden cómo dejan que ascuas vivas en una pala llena, sean llevadas de una habitación a otra, o subiendo o bajando las escaleras, a menos que en un calentador de cama cerrado; ya que pedazos de fuego pueden caer en grietas y no aparecerse hasta la medianoche; cuando sus escaleras al estar ya en llamas, puede verse obligado, (como era yo una vez) a saltar de sus ventanas, y arriesgarse los cuellos para evitar ser horneados.”
Todos debemos relacionarnos con Franklin. A pesar del esfuerzo, nuestra tendencia es de ser un poco descuidados a veces. Para los pocos desafortunados por quienes las manos del azar se meten del todo, el desastre es el resultado.
Franklin también relató la respuesta statu quo, por lo menos como era el statu quo en Filadelfia. “Poco después de que ello [un incendio] se ve y se proclama, el lugar se llena de hombres activos de varias edades, profesiones y títulos que, como de un pensar y rango, se involucran con toda vigilancia y resolución, según sus habilidades, a la tarea dura de conquistar el incendio creciente.”
Si uno se sienta y reflexiona, lo que describe Franklin no es tan diferente que el estado de salud animal y nuestra reacción a situaciones desesperadas. Llevar ascuas ardientes subiendo y bajando escaleras de madera en recipientes mal diseñados o incorrectamente usados sirvió para esparcir “pedazos de fuego” desapercibidos que luego surgen en un incendio significante.
Transportamos ganado de acá para allá en muchas carreteras sin procedimientos de bioseguridad bien diseñados o implementados. Esto puede sembrar las semillas de enfermedades que salen de un estado latente después y traen un brote de enfermedades significativo. Nuestra reacción, tal como el séquito de voluntarios de Franklin bien intencionados pero mal entrenados, puede resolver el problema pero no muy eficazmente y muchas veces a gran costo del público y la pérdida personal.
Franklin, al haber estado en otras ciudades que estaban mejor preparadas, fomentó “un club o sociedad de hombres activos pertenecientes a cada coche de bomberos, cuyo negocio es asistir a todo incendio con él cuando ocurran.” El proceso fue adoptado y los bomberos de Filadelfia llegaron a ser más eficaces con buena capacitación y organización.
Esta preparación, “una onza de prevención vale una libra de remedio,” no sólo resultó en el establecimiento de la Unión Compañía de Bomberos el 7 de diciembre de 1736, sino también la educación subsiguiente sobre los incendios al público general.
Su equipo incluía “cubos de cuero, con bolsas y cestas fuertes (para empacar y transportar bienes), los cuales llevaban a cada incendio. Los luchadores de las llamas se reunían mensualmente para hablar de la prevención de incendios y métodos para apagar incendios. Se les mandaba a los dueños de casa de tener cubos de cuero para combatir los incendios en sus casas.”
Esta prevención organizada transformó Filadelfia de una ciudad peligrosa a ser una de las ciudades más seguras en EE.UU. en cuanto a la prevención de incendios.
Tal vez hoy es uno de esos días en que uno sencillamente necesita sentarse y reflexionar un poco.
La industria de animales no es única. Nos gustaría pensar que sí lo es, pero la sobrevivencia en el mundo moderno no deja que uno se duerma en los laureles.
Los días felices del antaño son precisamente eso, del antaño. Necesitamos relacionarnos con el presente, el cual anda más rápido y es más exigente.
Mientras causamos mucho nosotros mismos, necesitamos estar preparados, organizados y capaces de responder a una crisis. Las mejores intenciones no alivian el desastre ni mitigan las pérdidas. La preparación lo hace, entonces hoy “una onza de prevención vale una libra de remedio.”
Qué encuentre usted todas sus caravanas.
Sus comentarios siempre son bienvenidos en www.BeefTalk.com. Para más información, póngase en contacto con el North Dakota Beef Cattle Improvement Association( la Asociación de Mejoramiento de la Carne de Res de North Dakota 1133 State Avenue, Dickinson, ND 58601 o vaya a www.CHAPS2000.com en la Red Internet.
Fuente: Kris Ringwall, (701) 483-2348, ext 103, kringwal@ndsuext.nodak.edu
Redactor: Rich Mattern, (701) 231-6136, richard.mattern@ndsu.edu