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El Hablaganados 491: Gracias a la brigada de los overoles marrones

Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. Michael Cartmill, Dickinson State University


¡Gracias a la brigada de los overoles marrones! ¡La gente que hace el trabajo verdadero!)

La tormenta invernal quitó la estructura de aro más grande de la Sección 19 en el rancho del Centro de Investigación por Extensión en Dickinson.

Siempre hay un aspecto bueno a todo. A veces, saber que la vida es buena es suficiente.

La agricultura es un intercambio diario con la naturaleza. Los que están involucrados en la producción agrícola saben que no hay atajos. Requiere martillo, clavos y maderas reales para producir una cerca real.

Un martillo y clavos baratos y la ganga de madera de ayer harán una cerca bonita. Sin embargo, es una cerca el viento puede mover al terreno del vecino y dejar su ganado expuesto y vulnerable. Lo mismo es cierto para todas las herramientas y provisiones que literalmente mantienen integrada una operación.

El público consumidor de alimentos raras veces se da cuenta de que la ganga de herramientas por 99 centavos no tiene lugar en un día frío de enero con un viento de 50 millas por hora y ganado que necesita de cuidado. A veces el gozo es difícil encontrar escondido bajo montículos de nieve y evitando el viento cortante.

El otro día había un gran alivio y tal vez un poco de gozo cuando el equipo de trabajadores notó ayuda reuniéndose en el cobertizo. La cantidad de trabajo había sido bastante difícil desde que empezó la tormenta. El frío y el viento, complicados por la falta de electricidad, eran bastante estresantes.

La tormenta invernal quitó la estructura de aro más grande de la Sección 19 en el rancho del Centro de Investigación por Extensión en Dickinson. Era una estructura utilizada como un punto central para las operaciones y almacenaje de equipo para el servicio del ganado en la Sección 19. La pérdida de la estructura es algo serio.

Se perdió la electricidad en la oficina central del rancho de viernes por la mañana hasta el domingo por la mañana. La Sección 19 estuvo sin luz a la hora de este escrito, tal como muchas por el terreno occidental.

Los productores rurales se quedaron sin luz mientras los postes de poder quebraron bajo el peso del hielo. La fuerza de un poste quebrado causó una reacción en cadena de la línea de postes, causando poste tras poste a quebrar.

Uno podría contar los postes pero, como la nieve y el viento, ¿por qué? Aun sin luz, el Centro pudo mantener la alimentación y agua. Grupos de ganado han tenido que moverse y mezclarse para permitir su cuidado. Sin embargo, ningún ganado ni caballo se perdió durante la tormenta invernal.

El grupo de trabajadores estaba feliz hasta que se dieron cuenta que la ayuda extra eran los overoles marrones de ayer, parados donde los dejaron. Hay algo de los overoles marrones, especialmente después de varios días de uso sin agua para lavarlos. Sí parecen adquirir una vida propia.

Mientras tanto, el grupo de trabajadores volvió a quitar la nieve del Centro, con ventisqueros de nieve acumulados más alto de varios pies. Lograr acceso a los edificios principales demoró horas y algunos edificios quedarán inaccesibles hasta los días más calurosos de la primavera.

Volviendo a los muchos vecinos sin electricidad, tal como con todas ocasiones de tormentas, mucho del estrés sencillamente queda sin contar. La dificultad todavía sigue y la Madre Naturaleza sólo hace lo que hace la Madre Naturaleza.

Caras sonrientes todavía son difíciles de encontrar. Sí encontramos unas caras sonrientes el otro día. Esos overoles marrones entraban para el almuerzo y, he aquí, cuando por fin todos salieron de sus overoles marrones, nos damos cuenta de que otro grupo de trabajadores se había mezclado con los del Centro.

Bueno, todos quedaron para almorzar, se reorganizaron y salieron otra vez al frío. En realidad, todos los overoles marrones tienen un nombre. Sin embargo, es bastante difícil distinguir un miembro particular de los trabajadores porque la aplicación de varias capas de ropa insertadas en los overoles marrones tiende a hacer difícil su identificación.

El otro día, dos overoles marrones estaban hablando, pero yo no estaba muy convencido que sabían a quién estaban hablando. Generalmente, algún tipo de gorra indica quién lleva los overoles marrones, pero no es una garantía.

Con el paso del tiempo, la mayoría de las ocurrencias de la Madre Naturaleza se convierte en cuentos que los recuerdos apaciguan poco a poco. Las partes más duras son olvidadas y reemplazadas por un superhéroe o dos.

Generalmente, los resultados reenfocan en lo bueno. La vida es buena, por lo menos con un nuevo par de overoles marrones y alicates buenos.

Que encuentre usted todas sus marcas orejeras.

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