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Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. Michael Cartmill, Dickinson State University
La aplicación de etiquetas obligatorias con el país de origen está cambiando la manera en que hacemos negocios.
El trabajo diario de hacer negocios siempre es desafiante, particularmente con los asuntos actuales enfrentando el mundo financiero. Con las complejidades crecientes del negocio, uno se pregunta si la compensación por un día de trabajo es justa.
La realidad cruda es que los que manejan los recursos naturales y comercializan ganado y/o granos no tienen mucha opción. Si tenemos que esperar en la cola del elevador para descargar grano o hacer fila en una venta de becerros en otoño, lo hacemos.
Por décadas, si no siglos, las transacciones se fijaron con un apretón de manos. Con la llegada de tráileres más rápidos, leyes y reglas que proveían un nivel de protección para los productores lentamente aparecieron.
Estas leyes y reglas requieren que agencias de comercialización estén en aduana. A pesar del hecho que el ganado ya esté en marcha por el camino, con sólo un poco de polvo que queda en el aire, el productor sí tiene algo de garantía que el cheque es bueno y la vida sigue.
El ganado ha llegado y salido. Los productores se llevan bastante bien con las opciones de comercialización existentes. Los productores de ganado continuarán a crear relaciones con subastas de ganado modernas, progresivas y agencias de comercialización.
Sin embargo, un giro bastante diferente se ha dado en el proceso de comercialización. Vino por medio de un cambio en la ley y las reglas administrativas asociadas. La aplicación de etiquetas obligatorias con el país de origen (que se refiere a menudo como mCOOL) está cambiando la manera en que hacemos negocios.
El Centro de Investigación por Extensión en Dickinson produce y comercializa ganado. El ganado no es único y se destina a viajar el mismo camino que cualquier otro becerro. Al final, el becerro acaba en la línea de cosecha y después en el plato de un consumidor. El ganado del Centro también es impactado por estas leyes y reglas recientes.
El apretón de manos, junto con todos los otros procesos de guardar datos estándares, normales, o de primera mano involucrados en la producción y comercialización de ganado, ahora serán reconocidos por un proceso de una declaración jurada firmada. La primera “declaración jurada continuada de país de origen” del Centro ha llegado.
Se me pidió firmar los documentos y devolverlos a su origen. Uno podría cuestionar, procrastinar y aun llegar a estar un poco frustrado, pero supongo que es la ley.
El desafío con estos documentos es la expectativa de que los documentos fueran firmados y devueltos con la indicación que estos documentos muy amplios, bastante genéricos quedarían en los archivos. Quienquiera que firmó los documentos sería responsable y auditable para proveer garantías que el ganado involucrado en los trámites comerciales cumpliría el propósito declarado de la ley, el cual es proveer prueba del país de origen.
Me pregunté si debía firmar o no. Supongo que es la ley, deduje.
Sin embargo, no puedo dejar de pensar en la caja sellada que pasamos por la vecindad. Pedimos a todos que pusieran cualquier moneda estadounidense que él o ella tenía en sus bolsillos en la caja.
Cada hogar respondió felizmente y fue responsable por dejar la caja con el próximo vecino en la lista hasta que la vecindad entera contribuyó. La caja quedó en una mesa en el cuarto comunitario local esperando ser abierta y los fondos subsiguientemente distribuidos a los necesitados.
Todos los hogares en la vecindad habían firmado una declaración jurada de que sólo monedas estadounidenses se pusieron en la caja. Se abrió la caja para que las monedas pudieran ser contadas y empaquetadas. Era entonces cuando se encontró una moneda canadiense.
¿Cómo podría ser? Todos los hogares firmaron una declaración jurada que todas las monedas eran estadounidenses.
Para los productores de carne de res, hay nuevas reglas. De la perspectiva del Centro, será añadido documentación significante.
Los becerros del Centro serán apuntados, incluyendo identificación, marcas con hierro y marcas orejeras individuales. Estos datos serán sueltos al flujo del mercado.
Sean monedas o becerros, no hay mucha diferencia, pero supongo que es la ley.
Buena suerte, pero nunca hace daño tener un poco de ‘protección trasera’.
Que encuentre usted todas sus marcas orejeras.
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Para más información, contacte a la oficina NDBCIA, 1041 State Ave., Dickinson, ND 58601, o vaya al http://www.CHAPS2000.com por internet.